Tomado de los 7 hábitos de una persona altamente efectiva:
Estoy realmente
preocupado. A mi esposa y a mí ya no nos unen los antiguos sentimientos. Supongo que ya no la amo, y que
ella ya no me ama a mí. ¿Qué puedo hacer?».
— ¿Ya no sienten nada uno por el otro? —pregunté.
—Así es. Y tenemos tres hijos, que realmente nos preocupan. ¿Usted qué sugiere?
—Ámela —le contesté.
—Pero le digo que ese sentimiento ya no existe entre nosotros.
—Ámela.
—No me entiende. El amor ha desaparecido.
—Entonces ámela. Si el sentimiento ha desaparecido, ésa es una buena razón para amarla.
—Pero, ¿cómo amar cuando uno no ama?
—Amar, querido amigo, es un verbo. El amor —el sentimiento— es el fruto de amar, el verbo. De modo que
ámela. Sírvala. Sacrifíquese por ella. Escúchela. Comparta sus sentimientos. Apréciela. Apóyela. ¿Está
dispuesto a hacerlo?
En la gran literatura de todas las sociedades progresistas, se habla de amar, del verbo. Las personas
reactivas hablan del sentimiento. Ellas se mueven por sentimientos. Hollywood, por lo general, nos convence de
que no somos responsables, de que somos un producto de nuestros sentimientos. Pero los guiones de
Hollywood no des criben la realidad. Si nuestros sentimientos controlan nuestras acciones, ello se debe a que
hemos renunciado a nuestra responsabilidad y que permitimos que los sentimientos nos gobiernen.
Las personas proactivas hacen hincapié en el verbo amar. Amar es algo que se hace: los sacrificios que se
hacen, la entrega de uno mismo, como una madre que pone un recién nacido en el mundo. Para estudiar el
amor, hay que estudiar a quienes se sacrifican por los otros, incluso por personas que los hieren. Los padres
tienen el ejemplo del amor que en ellos mismos despiertan los hijos por los que se sacrifican. El amor es un
valor creado por medio de acciones amatorias. Las personas proactivas subordinan los sentimientos a los
valores. El amor, el sentimiento, puede recuperarse.
domingo, 26 de julio de 2009
El universo eléctrico
La verdad, como siempre, es un faro gigante que vemos tras una persiana... así que todo lo que vemos son fragmentos y dependerán siempre de como estamos mirando la luz que entra.
Esta "nueva" y antiquísima teoría del universo puede y debería ayudar a entender el mundo, solo que el orgullo muchas veces (o la mayoría de veces) cierra la persiana.
Esta "nueva" y antiquísima teoría del universo puede y debería ayudar a entender el mundo, solo que el orgullo muchas veces (o la mayoría de veces) cierra la persiana.
Los Rayos de los dioses: El Universo Eléctrico from Rafael Palacios on Vimeo.
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